Compartido
Cuando la plata es de dos.
O de cinco. doble tiene tres formas de compartir, y cada una resuelve algo distinto — la confusión entre ellas es lo primero que hay que quitar de en medio.
La diferencia
Cuál te sirve, en una línea.
Una cuenta, dos dueños
La cuenta de ahorros de la pareja. Los dos ven los mismos movimientos y cada quien ve en su patrimonio solo su parte.
Lo de mes a mes
La casa, la familia. Movimientos, presupuesto y metas del grupo, con su propio resumen. No se acaba.
Un evento puntual
El paseo, la comida. Se arma, se reparte, se cruza y se salda. Cuando termina, queda la historia.
No eliges una sola
Puedes tener la cuenta compartida con tu pareja, un círculo para la casa y un dobletab por cada viaje. Conviven.
Cuenta compartida
Una cuenta con más de un dueño.
La invitas por un enlace y acuerdan el reparto. Desde ahí los dos ven los mismos movimientos, y en el patrimonio de cada quien entra solo la parte que le corresponde.

Círculo
Las cuentas de la casa, claras.
Un círculo es para lo que se comparte mes a mes. Tiene su propio presupuesto, sus propias metas y su propio resumen — separados de tus cuentas personales.

Con nombre y cara
Cada gasto queda con el nombre y el color de quien lo puso.
Del grupo
Lo que entra y sale del círculo cada mes, proyectado contra ejecutado.
Ahorrar juntos
Una meta compartida, con el aporte y el avance de cada quien por separado.
La barra de aportes
De un vistazo, cuánto puso cada persona y cuánto le tocaba.
dobletab
Quién le debe a quién.
Cada quien pone lo que puso. doble suma, resta y encuentra la forma de quedar a mano con la menor cantidad de pagos posible — tres transferencias en vez de seis. Un toque y quedan saldados.

En cuatro pasos
Simple como un paseo.
Anota el gasto
Quien pagó lo anota — el mercado, la gasolina, el alojamiento.
Entre quienes van
Partes iguales o a la medida. No siempre son todos.
doble hace las cuentas
Suma lo de cada quien y calcula los saldos del grupo.
Quedan a mano
El mínimo de pagos, marcados con un toque.
Empieza hoy